Intervención
temprana – Método conservador
La intervención temprana
pretende disminuir la presión ejercida en el dedo
torcido. Esto puede lograrse mediante el uso de zapatos
con tacón bajo, calzado de horma ancha o calzado
deportivo. También se logra utilizando una almohadilla
o limando el callo. En ocasiones, la ortesis funcional
ayuda a que el pie trabaje más eficientemente y
se reestablezca el balance de los tendones, disminuyendo
así la incidencia de una contractura digital.
Intervención
quirúrgica
Se recomienda la intervención
quirúrgica cuando el tratamiento conservador no
ha podido aliviar una deformidad dolorosa. La intervención
puede tratarse de un alargamiento del tendón y/o
la remoción de una pequeña porción
del hueso del dedo del pie ubicada bajo el callo. Como
resultado, se verá una disminución tanto
en la contractura digital como en el foco de presión.
La cirugía puede realizarse en un consultorio médico
o en un centro de cirugía (surgicenter). Todo dependerá
de la gravedad de la condición y de lo que el podiatra
considere recomendable.
Dedos
en martillo flexibles vs. Dedos en martillo rígidos
Gracias a las técnicas quirúrgicas
de invasión mínima, la cirugía para
corregir la deformidad del dedo en martillo es una operación
indolora. De hecho, la mayoría de los pacientes
no necesitan tomar analgésicos luego de la operación.
Muchos pacientes pueden volver a usar su calzado regular
y reincorporarse a su trabajo una semana después
de la cirugía. Para corregir los dedos en martillo
rígidos, se requiere algún tipo de cirugía
ósea, dependiendo el grado de la deformidad. La
corrección de los dedos en martillo flexibles requiere
la reconstrucción del tendón y posiblemente
una reconstrucción de los ligamentos que rigen
los dedos del pie. En la mayoría de los casos,
la cirugía correctiva de los dedos en martillo
puede realizarse en un consultorio médico.